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Quiero sacar todo lo que siento.

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Mensaje por Manzanilla~ el Jue Oct 27, 2016 9:07 pm

Buenas noches, gracias por abrir este mensaje, el contenido que estás por ver contiene nueve páginas en total, es un ensayo que cree hace muchas semanas pero que realmente nunca me animé a publicarlo, hoy he decidido que ya es hora de mostrarle esto a alguien que sí me pueda ayudar o simplemente leer, no sé quién lea esto, ni quién se atreve a leerlo hasta el final, lo que estoy contando aquí no son todas las cosas que me ocurrieron, estoy mencionando las principales o las que a mí parecer me parecieron más importantes para resaltar, si usted no desea leerlo completo lo entenderé. Sin más nada que decir, aquí se los dijo. Muchas gracias.

A veces me pregunto cuántas veces habré pensado en hacer este ensayo, un ensayo que hablara sobre cómo me siento verdaderamente, sobre la verdad sin titubear al respeto, un escrito donde enfrente la verdad sin ocultar nada como siempre lo hago. Es justo y necesario mencionar la verdad sobre algo tan minúsculo que me come viva todos los días.

La vida para mí desde muy pequeña me ha parecido interesante, yo era de esas niñas que podían quedarse mirando un punto fijo por horas reflexionando sobre por qué está respirando, un pequeño ser humano que se apartaba del grupo para observar el cielo y simplemente preguntarse por qué el cielo es azul, en fin, una variedad de preguntas sin sentido; yo era esa clase de niña que pensaba mucho y era muy creativa, podía tomar un lápiz y transmitir mis sentimientos a través de trazos deformes. Mis padres podían saber mi estado de ánimo fácilmente a través de darme un lápiz y una hoja de papel y sólo dejarme ahí esperando a que yo terminase de dibujar sea lo que estuviese dibujando, recuerdo con exactitud los dibujos que hacía en la pared de mi cuarto, no sé por qué razón a mí se me ocurrió dibujar mis pesadillas en la pared de la recamara donde dormía todos los días, quizás era para así afrontar mis miedo, quién sabe, tenía un método de afrontar mis miedos un tanto independiente, no era esa pequeña que corría en brazos de sus padres gritando desesperadamente en busca de ayuda, por alguna razón jamás se me paso por la cabeza decirle a mis padres que sufría de pesadillas constantes que me despertaban a media noche, lo máximo que hacía era pasarme a la cama de mi hermano y sentirme protegida porque sabía que mi hermano estaba ahí para mí.

Sí recuerdo que sufría de pesadillas constantemente, más no recuerdo con exactitud cómo eran, sólo recuerdo que una de ellas era recordar la muerte de mi abuela paterna y la otra un mounstro que siempre aparecía en mis sueños, también recuerdo que usualmente soñaba con una puerta azul en medio de la nada, no sé hasta el sol de hoy qué significará esa puerta, y no es como si ahora me importara saber la respuesta.

Pasemos de tema, mis navidades realmente no fueron manchas rosas con música hermosa que te producía armonía en tú inocente inferior, fueron traumatizantes y me dieron a entender que detesto el alcohol más de lo que yo pensaba; les contaré una anécdota, una noche de diciembre del año 2007 mi padre invoco una reunión en nuestra casa para pasar noche buena, a simple vista la idea no sonaba tan mal, realmente el ambiente a comenzar las 7:00pm estaba muy bien, familiares y amigos compartiendo entre si un delicioso vino junto con champaña y nueces, todo iba bien hasta que mi madre hizo enojar a mi papá hasta el punto de que este echara a todo el mundo de la casa, se tomara toda la botella de whisky, ron, o lo que sea que él haya bebido esa noche, obligándonos a mí hermano y a mí a encerrarnos en la habitación para escuchar constantes golpes y gritos que provenían de mí madre, esa noche fue la primera vez que vi a mi hermano llorar, yo por mi parte me dediqué a observar la puerta sin sentimiento alguno, sin expresión ni nada me había percatado que mi miedo hacía los 24 de diciembre había comenzado; salimos del cuarto y logramos observar a mí madre tirada en el suelo con varios golpes en el rostro mientras recogía los cristales de la mesa ya destruida, mi padre sin embargo se encontraba fuera de la casa sentado fumando mientras bebía otra botella que quizás tenía guardada por ahí, yo inocentemente me acerqué y a distancia pude percibir el desagradable olor del licor, teniendo siete años pude pensar con seguridad que una persona que bebía me parecía desagradable.

Siguiendo con los temas familiares, mi vida en la casa era una constante obra de teatro observando a mis padres discutir hasta por quién se equivoco en el pronóstico de hoy, ambos ocupados por el trabajo me encargaban a mí una niñera, niñera la cual me resultaba insoportable de vez en cuando y prefería irme a dormir que soportar que esta me peinara mi largo cabello para realizarme trenzas; no sé por qué razón yo me hacía la estúpida en múltiples ocasiones para que la gente no sospechara que sabía de lo que hablaban, supongo que habían momentos donde prefería mirar al vacio que dar explicaciones sobre un tema que quizás ni me interesaba en ese momento, quedo claro que de pequeña yo prefería jugar sola y darme a ver como una idiota que tener que sentarme y explicarle a mis padres cómo sabía que mi primo quería singar con la niñera, y no, no es un ejemplo.

Hablemos de la escuela, resumidamente yo era muy asocial, era esa alumna que se iba a una esquina a dibujar mientras los niños jugaban a la rueda rueda de pan y canela, mis calificaciones eran un asco, o bueno, eso pensaba yo de hecho, mis maestros tenían fe de que yo era una chica inteligente, en algún lado posiblemente, en fin. A los niños les encantaba hacerme bullying, como si fuera su pasatiempo favorito, generalmente me ignoraban o preferían jugar con otros niños que jugar a la casita conmigo porque yo prefería ser el papá; no les mentiré, de pequeña era una chica muy diferente, si tu color favorito era el rojo yo por no ser igual elegía de color favorito el negro, si nos pedían dibujar ángeles yo dibujaba demonios, como intentando demostrar “Hay más cosas además de hacer lo que nos asignan”, eso ocasiono llevadas al psicólogo una infinidad de veces, claro, yo seguía haciéndome la estúpida y no mencionaba nunca que sufría bullying y que prefería sentarme en una esquina a paralizar mi mundo que juntarme con gente desagradable que solamente crecían del dolor de los demás ¿O me equivoco? Qué se yo.
Las veces que me pisotearon en el instituto fueron infinitas, recuerdo que aun con miedo a asistir a clases yo todavía iba, con un pie firme entraba a esa aula escuchando burlas a mí persona incluyendo a la profesora que también se unía a mis compañeros, sentándome en frente de ella y mirándola con una mirada tan seca que dolería volver a mirarla, regañándome constantemente y dándole igual si el dolor que sentía podía llevarme a la locura o no, porque no era bullying suave de señalarte con un dedo y decir “Tú eres diferente” ojala hubiera sido eso realmente; grupo de niños que te acorralaban en un círculo a empujarte y pegarte hasta quedar en el suelo llorando o huyendo por la desesperación y la vergüenza, generalmente la versión que cuento era que sólo me acorralaban y ya, sin entrar más a profundidad para no provocarle lastima al individuo que le estoy contando. Lo que yo sentí en esos días era sólo un dolor intenso y pensar realmente si en verdad estaba mal ser yo, ¿Realmente seré tan desagradable que provoco esta reacción en las personas? E ahí que decidí no involucrarme más con la sociedad, llego un momento donde ya no hablaba con nadie, aun cuando se siguieran metiendo conmigo yo no musitaba salgo monosílabos para indicar alguna que otra respuesta.

A las personas que me rodean sabrán de la existencia de una chica que desde los tres años me acompaño en mí vida, siguiéndome en la escuela por supuesto, hasta este punto quizás se preguntarán qué es de ella, ¿Por qué no me ayudó en esos momentos? Les plantearé dos verdades, la primera es que obviamente ella no tocó conmigo en ese año, y lo segundo, la historia entre ella y yo no era miel sobre hojuelas, perteneciendo a ese dichoso grupo obvio que prefería lastimarme a quedar mal por ayudar a la rechazada, tristemente el maltrato que ella me provocaba era mucho más fuerte que el resto, mi cuerpo lleno de rasguños y marcas profundas de uñas o mordidas, mi pelo jalado y arrancado a la fuerza, moretones en el cuerpo por golpes que ella me daba por no dar buenas respuestas e insultos y desacuerdos constantes, esa misma niña que me invitaba a comer a su casa y pasar la noche viendo películas de Disney hasta ella quedarse dormida abrazándome era la misma que en la escuela me maltrataba y me abandonaba en donde nadie podría verme, un punto de mi niñez me hartaba ya su hipocresía, me resultaba tan repulsiva que preferí simplemente alejarme de ella, pero para mi desgracia era imposible, no entendía qué clase de capricho poseía ella que cuando percataba que alguien más me trataba bien o yo no le hablaba corría a mí a disculparse para luego repetir la historia desde el principio, como si se tratase de un botón de “reset”.

Continuando con el tema, lo único que diré que realmente no fue mentira es que el divorcio de mis padres si me afecto, ocurrió a penas cuando tenía ocho años después de todo, para los que quizás lean esto y no lo sepan el divorcio ocurrió porque mi madre engaño a mi papá con un viejo amor que estaba saliendo de las drogas, esto fue algo fuerte para papá que todavía en el sol de hoy no lo ha podido superar…

Lo que quizás muchos no saben porque siempre me ahorro esta parte para algunas personas, es que después del divorcio yo me fui a vivir con mi mamá puesto que mi padre no “podía” mantener a mí hermano y a mí, y pongo el “podía” entre comillas puesto que hace poco me enteré que en ese tiempo mi papá metía mujeres al cuarto donde dormía mi hermano y yo y se acostaba con ellas, pero en fin, esa es una historia aparte. Continuando con lo dicho, cuando me fui a vivir con mi madre realmente fue algo que me frustra a veces recordar, ella se mudo al departamento de mis abuelos y luego mi hermano y yo la seguimos a ella, yo dormía en un cuarto con mi mamá y mi hermano dormía en otro aparte, yo aun asistía al colegio obviamente, y cada vez que mi mamá me ayudaba en la tarea era como ver clases con un demonio sin paciencia…O algo así, generalmente cuando yo no entendía algo mi madre me abofeteaba seguido de insultos, siempre ha sido así, desde pequeña mi mamá jamás ha tenido paciencia conmigo. Lo recuerdo muy bien, en las tardes yo le pedía a ella que me llevara al parque para que en la noche papá me pasara buscando para irme a su casa solamente para dormir, así el día siguiente irme al colegio, pero cuando mi madre decía que me quedaría en el apartamento con ella juro que yo me ponía a llorar fuertemente en donde sea que ella me lo dijese, era una pesadilla estar en ese departamento, ella obligándome a hablar por teléfono con su novio y este me hablaba como si tuviera algún tipo de retraso, yo sólo devolvía el teléfono diciendo que no hablaba con extraños, me daba asco escuchar esa voz a través del teléfono; las peleas eran constantes en el departamento, mi madre poseía un egoísmo que posiblemente lo heredo de mí abuelo, y mi abuelo, no hay mucho que decir, simplemente le guardo rencor por ciertas cosas del pasado, una de ellas fue cuando me pego con la hebilla de la correa en los tobillos hasta dejarme suplicando que se detuviera, ya para mí a estas alturas eso no suena extremo si les soy sincera…

Pasemos a otro tema, yo soy una persona que puede hacer muchas cosas, pero no me considero una persona talentosa, y sé que si alguien más lee esto pensará lo contrario o se impresionará por lo que voy a decir a continuación; yo podré actuar, dibujar e interpretar cosas de una manera única, pero si esas cosas que hago no me complementan o no me llenan absolutamente nada, no lo puedo considerar como algo que forma parte de mí, sólo son cosas que van a parte, sin embargo, algo que me ha podido llenar por muchos años es el cantar, muchos sabrán que estuve en eventos de canto desde los diez años, cantando como invitada especial y como participante, el último evento que estuve que fue hace dos años quede de tercer lugar, es divertido, yo no gano para recibir un premio a cambio, yo canto para demostrarle a la gente como me siento a través de notas altas y bajas, continuando con el punto que quiero demostrar, se puede decir que el mundo de la música es algo interesante, de pequeña he sido muy disciplinada en este mundo, y cuando hablo de disciplina es que he tenido que pasar horas escuchando la misma maldita canción hasta el punto de llorar por el cansancio, pero todo ese esfuerzo, todo ese sufrimiento por no comer por horas o por no saber cómo sacar una nota siempre tiene una recompensa, los aplausos, y no creo que sea la única que le emocione que le aplaudan a mitad de canción o que le digan “Dios, cantando me erizaste los pelos”. Ese mundo es muy lindo pero de él aprendí algo, tienes que dejar todo a un lado para demostrar tu talento, y es algo que realmente me afecto, sobre todo cuando era pequeña, tuve que dejar una parte de mi infancia a un lado y dejar de correr en los parques para meterme en una academia a solamente sentarme en el jardín a esperar mí turno para ensayar, más de una vez me regañaron por divertirme en ese lugar, la diversión debía quedar después del espectáculo y tienen razón; claro, hubieron días en esa academia que realmente valían la pena, hubieron risas, existieron lagrimas y también nació el odio a uno mismo, pero esas experiencias me demostraron que si tu quieres vas a poder si demuestras tú determinación, y lo agradezco; pero en fin, la música y el cantar son cosas tan fundamentales en mí que si algún día quedase muda no sabría a toda costa como sacar todo el dolor que llevo dentro, por eso cuando puedo entono notas al aire en señal de sufrimiento para desahogarme sin necesidad de derramar lagrimas, porque aunque quisiera llorar ya no puedo, y eso es algo que explicaré más adelante.

Bueno, ya planteé varios puntos que desenterré por fin, pero esos no son todos los principales realmente; quiero volver al tema anterior de mis padres, aquí quiero aclarar unas cosas, muchos pero muchísimos aman a mí papá, lo cual no lo niego, él es una persona genial, pero me da algo de lastima cuando lo conocen en persona y este los trata secos, dejándolos pensando si las historias que yo cuento sobre él son mentiras o son realidad, mi padre es una persona comprensible a veces, es alguien amable y educado que siempre te dice que debes dar el ejemplo, claro ¿Quién no ha escuchado eso alguna vez de sus padres? Muchos quizás digan que no lo escucharon jamás, pero allá ellos…

Pero hay algo que muy pocas personas saben y es que él no acepta realmente como soy, un problema típico a simple vista, donde la solución es sólo callarse e ignorar, suena sencillo, para mí lo es, lo que no es sencillo es ver como tu padre trata como jamás te trato a una niña que no es ni siquiera sangre suya, leerlo suena patético, quiero decir, no están en mí lugar, podrán decir que se trata de celos nada más, pero yo no soy una persona celosa hacía mí papá, mi padre es un mujeriego y cada mujer que se ha topado en su vida tiene hijas, y cada hija siempre se ha encariñado con mi padre, y yo solamente estaba a un lado escuchando sus tonterías mientras veía televisión. Pero esa niña es diferente, mi padre le ha dado comodidades y cosas que de pequeña jamás me dio; sé que dije en algún momento de mi vida que era divertido ir de viaje con mi papá a otro estado del país, y mentira no es, si fue divertido, pero voy a confesar algo, en el año 2009 cuando fue el divorcio de mis papás y quede viviendo con mi madre yo casi no veía a mi padre, estamos hablando de cuando yo tenía ocho e iba a cumplir nueve años, quedé con mi madre aun cuando ella negó la custodia de mi hermano y mía, yo comencé a vivir con mi padre de nuevo en noviembre del 2015 puesto que mi madre se fue a Panamá, ¿Notan las fechas no? En todos esos años, entre el 2009 hasta finales de 2015 jamás viví con mi papá, lo veía muy pocas veces, y si recuerdan bien lo que dije anteriormente, entre esas fechas papá metía mujeres en el cuarto donde mi hermano y yo dormíamos para tener relaciones sexuales con ellas, para mí es algo asqueroso de recordar, no sé ustedes, pero más asco me da aun escuchar a mi papá musitar insultos al aire hacía mi mamá señalándola de mala madre, bien, aquí voy a aclarar algo, no defiendo ni contradigo el punto de mi padre, ni de él ni de mi mamá cuando ella hablo mal de él alguna vez, ambos para mí no estuvieron preparados para tener hijos, porque es la verdad, nunca lo estuvieron, cuando mi madre salió embaraza de mí hermano ella a penas estaba entrando a la universidad, y fue un embarazo para encadenar a mí padre a ella, así casarse con él y no vivir más con mis abuelos, fue un matrimonio forzado donde existió una infinidad de peleas, maltratos, insultos y por supuesto, cachos. Y quiero añadir aquí que toda esta información lo sé no por parte de amigos, conocidos o familiares de mis padres, lo sé porque mi propio padre me lo contó frente a frente, me contó cuando maltrataba a mi mamá, cuando la insultaba, cuando le pegaba cachos, absolutamente todo, incluso existieron ocasiones donde rechazo a mí hermano en frente de sus amigos indicando que ese niño era su sobrino.

Al nacer yo mi papá había prometido que jamás volvería a engañar a mi mamá, una mentira tan vil que si mi padre fuera como pinocho ya la nariz le hubiera llegado a Japón, y lo que diré a continuación lo puedo decir con seguridad porque lo viví, y fue que mi papá me llevo cuando era pequeña a casa de uno de sus cachos, planeando después que yo no le dijera nada a mi mamá cuando llegáramos a casa, lo que yo hice de confesarle a mi mamá que estábamos en casa de uno de los cachos lo hice sin pensar, fue pura inocencia, era una niña y es algo que quizás ni mi papá ni mi mamá lograban entender porque constantemente me regañaban por decir la verdad. ¿Tiene algo de malo? Yo no lo creo.

Bueno, cerraremos este punto, a decir verdad saber que tu propio padre era un mujeriego que le encantaba jugar con los sentimientos y las recaídas de los demás me da nauseas, y lo digo tanto en el sentido literal como metafórico.

Bien, pasemos al tema principal del porqué estoy haciendo este ensayo, además de mostrar otras verdades, como el verdadero maltrato que me hacían en el colegio, en el hogar y que yo quede completamente sola en primaria, es que el motivo por el cual hago esto es que ya no puedo llorar. ¿Incoherente? No.

La última vez que lloré por mí cuenta fue hace muchísimos meses, hablo de sentarme en el suelo de mi cuarto con las luces apagadas y simplemente derramar lagrimas para sacar esa presión que siento en el pecho, yo antes lo hacía mucho porque antes poseía una carga muy fuerte en mis hombros que por suerte ya no existe más en mí, pero eso es lo que quiero aclarar, que cuando sentía esa presión en el pecho yo podía derramar lagrimas hasta la hora que fuera, con el fin de sacar ese odio que llevaba dentro, pero en la actualidad, que las cosas se han vuelto más pesadas, ya las lagrimas dejaron de caer, lo cual me provoca más depresión, pérdida de apetito, falta de ánimos (constantemente), aislamiento y sobre todo insomnio, este ultimo lo veo como el peor, siento que las noches para mí se han vuelto un infierno, el simple hecho de estar acostada en mí cama mirando al techo con todas las luces apagadas me da pavor, voltear a un lado y no ver a nadie que te abrace y te calme en esas noches donde tus pensamientos te están comiendo viva y no te dejan dormir, esas noches donde cierras los ojos y cuando por fin logras obtener esa paz de soñar terminas recreando una pesadilla que muestra tus miedos y hace que te despiertes a media noche temblando recordando que estás sola, ese tipo de noches donde no hay escapatoria alguna y donde nadie te puede salvar aun si es Dios, esos momentos donde sientes tus ojos llenarse de lagrimas pero que por algún motivo no salen y solamente regresan de donde vinieron, gritos desesperantes por intentar dormir y retorcerse en la cama del dolor por saber que solamente estás ahí con la oscuridad, llamar por ayuda y saber que nadie llegará.

No hablo de esas noches donde ese dolor duraba unos minutos, porque si fuese así no estaría haciendo este ensayo, estoy hablando de noches que duran hasta el amanecer, esos intentos desesperantes de voltearte en la cama y no poder encontrar comodidad o un lugar donde te sientas a salvo, esos recordatorios constantes que pasan por tu mente que te hacen sentir miserable, errores que cometiste en el pasado aun cuando los cometiste inocentemente, esos pensamientos de querer asesinar a tú propia madre o recordar que ella alguna vez te intentó asesinar a ti, saber que alguna vez tú padrastro te jalo el cabello o te golpeo e intento ahogar una vez estando en la playa y que tú madre no haya hecho absolutamente nada (Sí, me corté el pelo no porque pensaba que se me vería bien, quedo tan destruido que no me quedo de otra que cortarlo para que volviera a crecer como era debido) En fin, pesadillas que vuelven en la vida real, los intentos de dormir son cada vez más fallidos, mis ojeras crecen y cada día pierdo mis ganas de vivir, pero aun cuando esas ganas lleguen a 1% siento que mi determinación jamás se acabará, siento que algún día tendré que volver a sonreír como alguna vez lo hice cuando aun poseía inocencia dentro de mí…

Pero, sí algún día pasase eso, de que vuelva a sonreír sin recordar algún recuerdo triste pero seguir forzando la risa, me veré en el espejo y veré mi cuerpo destruido... ¿Les desmiento otra cosa? Les diré dos razones por las cuales yo no usaba falda o short cuando tenía doce años, la primera y la que todos conocen, el intento de violación de mí tío, cuando me metió en su cuarto y me pegó a la pared con fuerza para así besarme; y la segunda y la que me da vergüenza admitir, cortadas.

Esta es una de las cuales jamás decidí admitir, pero el motivo por el cual cuando iba a nadar usaba short no era porque me daba pena que vieran mis piernas, si no que en los muslos para arriba tenía muchas heridas y hematomas que eran muy visibles y que si alguien más las veía obviamente se preocuparía.

¿Actualmente poseo heridas ahí? Sí, no tantas como antes pero tengo marcas de uñas en ellas que todavía están sanando, que son más actuales en intentos de causarme dolor para así llorar. Acción que fracaso por cierto…

Esta pregunta, de que si me hacía daño físico siempre la negaba, decirle a la gente que yo me hacía daño iba a ocasionar dos cosas, la primera: que se preocuparan y escuchar constantemente “¿Te sigues haciendo daño?” “¿Por qué te haces daño?” Y la segunda: Ella sólo lo confirma para llamar la atención. Y llamar la atención no estaba en uno de mis planes cuando descubrí que poseía depresión.

Si se preguntan cuándo comenzó todo esto, que decidí hacerme daño fue desde que entendí que no debía juntarme más con las personas, si notan mis piernas verán marcas de rasguños o de golpes, yo te diré que era que de pequeña me caía mucho jugando o son las plagas, en parte es cierto, pero muchas de ellas era producto de que yo agarraba una regla y simplemente dejaba que esta pasara por mis piernas para así sentir dolor como castigo. Era mejor que pedirle a tú madre que te pegara con la chola sin razón alguna.

Ver fotos mías cuando era pequeña a muchos les da dolor, incluyendo a parte de mí familia, no hablo de pequeña entre los 7 y 12 años, hablo de pequeña de 8 hasta los 10 años, mi cuerpo era el mismo cuerpo de una persona anoréxica, todo delgado que incluso hay fotos de mis cumpleaños que se puede ver claramente mis costillas, no era delgada por la depresión o por sentirme gorda, la verdad siempre fue una chica delgada, parecía un esqueleto porque mis padres a la hora del divorcio se descuidaron de mí en la parte alimenticia, por ende, mi única comida era pan con coca cola, no es broma, realmente eso era lo que me alimentaba. Y gracias a eso, de verme como un esqueleto y siempre llevar el uniforme sucio al colegio, porque yo a esa edad no sabía cómo lavar mi uniforme, fue lo que provocó los maltratos y las burlas en el colegio, además de pensar diferente y no andar pendiente que si a Nick Jonas le dio diabetes.

Pero en fin, quiero finalizar una vez por todas este ensayo. Fue divertido realizar esto, creo que fue una buena manera de sacarme un peso de encima, hay tantas cosas que me faltaron contar, como que cuando me mude con mi madre a la urbanización de mi abuela conocí a un grupo de chicos que también me maltrataban físicamente y me pateaban en la entrepierna, o que me traicionaban constantemente, entre otras cosas que realmente me gustaría dejar en el pasado, no porque piense que sean falsas, si no porque son cosas que al recordarlas termino sintiendo los golpes y las risas de esos que alguna vez me hicieron daño, pero que hoy día me dieron una mentalidad diferente, quién sabe, quizás si nunca hubiera recibido todos esos golpes jamás tendría este pensamiento que hoy poseo. Es por eso que si aun en las noches sufro yo debo mantener la compostura para así poder ver el arcoíris de cerca, aun tengo esperanza que la tormenta cesara algún día…




Manzanilla~
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